Vía Lagrimal
Restaura el confort visual y la salud de tu mirada.
Diagnóstico preciso
Con tecnología de última generación y pruebas lagrimales.
Tratamientos personalizados
Según el tipo y grado de obstrucción lagrimal.
Control a largo plazo
Para preservar tu confort y salud ocular.
Opciones médicas y quirúrgicas
Desde sondajes hasta dacriocistorrinostomía.
¿Qué es la vía lagrimal?
La vía lagrimal es el sistema encargado de producir, distribuir y drenar las lágrimas, manteniendo la superficie del ojo lubricada, protegida y libre de impurezas. Está formada por las glándulas lagrimales, los puntos lagrimales, los canalículos, el saco lagrimal y el conducto nasolagrimal, estructuras que trabajan en conjunto para garantizar el correcto funcionamiento del sistema ocular.
Cuando alguna de estas estructuras presenta una alteración, el drenaje de las lágrimas puede verse afectado, provocando lagrimeo constante, infecciones recurrentes o molestias que interfieren con la vida diaria.
Las enfermedades de la vía lagrimal pueden presentarse tanto en niños como en adultos y, aunque muchas veces comienzan con síntomas leves, es importante diagnosticarlas y tratarlas oportunamente para evitar complicaciones.
Gracias a los avances en la oftalmología, actualmente existen tratamientos médicos y quirúrgicos que permiten restaurar el funcionamiento del sistema lagrimal y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Es una alteración común que afecta directamente el confort visual y la calidad de vida.
Sin embargo, con un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, es posible restaurar el drenaje normal y prevenir complicaciones infecciosas severas.
El conducto lagrimal garantiza el drenaje y la protección del globo ocular de agentes patógenos e irritantes.
Factores de riesgo
Existen algunos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades de la vía lagrimal.
- Edad avanzada.
- Infecciones frecuentes en ojos o nariz.
- Enfermedades inflamatorias.
- Cirugías faciales previas.
- Traumatismos oculares o nasales.
- Alteraciones anatómicas de la nariz.
- Antecedentes de obstrucción lagrimal.
- Malformaciones congénitas en recién nacidos.
Identificar estos factores permite establecer un diagnóstico oportuno y prevenir complicaciones infecciosas.
Tratamiento
El tratamiento dependerá de la causa y del grado de obstrucción del sistema lagrimal.
- Medicamentos para controlar infecciones o inflamación.
- Masaje del saco lagrimal en bebés con obstrucción.
- Sondeo de la vía lagrimal.
- Colocación de tubos de silicón en casos complejos.
- Cirugía de dacriocistorrinostomía (DCR).
- Seguimiento periódico para valorar la evolución.
El objetivo del tratamiento es restablecer el drenaje normal, aliviar los síntomas y prevenir infecciones.
Síntomas
Lagrimeo constante, ojos llorosos sin motivo aparente, secreción o lagañas persistentes, hinchazón y visión borrosa.
¿Cómo se diagnostica?
Evaluación oftalmológica completa, irrigación lagrimal, exploración de puntos lagrimales y endoscopia nasal especializada.
¿Qué pasa si no se trata?
Infecciones recurrentes del saco lagrimal, abscesos, dolor persistente y un lagrimeo crónico altamente limitante.
¿Se puede prevenir?
Adecuada higiene ocular, tratamiento oportuno de infecciones respiratorias y revisiones oftalmológicas periódicas.
Preguntas frecuentes
Resuelve las dudas más comunes sobre la vía lagrimal y sus tratamientos especializados.
